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HENCHE Y SU HISTORIA Según certificación de Armas folio número 131, tomo 4.º, manuscrito 11.175 en la Biblioteca Nacional (Sección Manuscritos) este apellido es de origen francés, de un caballero que pasó a España en ayuda del Santo Rey Católico e Infante Rey Don Pelayo en la cueva de Covadonga el año 712 al 718, donde le sirvió con su arrojo contra los moros después de la infausta pérdida de España por Don Rodrigo, último rey godo, ayudándole él y sus hijos a la restauración. Este Caballero se llamó Dhanche que traducido al español es Henche o Enche que es igual. Se conservó entre los descendientes donde se les tenía por Caballeros Hidalgos en Castilla, de donde pasaron a las conquistas de Andalucía y se establecieron en Madrid con dos hermanos llamados Bruno y Joan Henche de donde salieron ha más de cuatrocientos años, no sabiendo sitio que fueron, ni lugar de residir, hasta el año 1117 en que apareció esta familia luchando contra los moros en Andalucía así como sus antepasados que a tenor de los siglos sirvieron a los distintos monarcas sucesores que con su valentía hacían fracasar a los sarracenos y por lo cual se les premió en distintas ocasiones con tierras en Castilla. De estos Caballeros encontramos a tres hermanos, Rómulo, Joan y Joseph, que pasaron a las conquistas de Castilla e hicieron capitular a Oifontes, hoy Cifuentes; y a Moranchel, con fuerte ejército a su órdenes y costas, conquistando el pueblo del Molar que el Rey les concedió y le dieron el nombre de su apellido de Henche, dejándoles heredados en él y Señorío con Casa de Henche (hoy destruida) junto a las murallas que tenía la villa, donándoles cargos preeminentes de Alcaldes, Regidores, Procuradores y Alcaldes de la Santa Hermandad en todas las villas de este territorio del partido de Cifuentes, provincia de Guadalajara, diócesis de Sigüenza y nombrándoles familiares y Comisarios del Santo Tribunal de la Inquisición de Castilla. Es apellido muy poco numeroso, pero siempre ha venido de varón a varón hasta Don Gaspar Román Henche, natural de la villa de Moranchel, donde es Cuerpo de Hijodalgo de la Alcarria, descendiente de otro Don Gaspar Henche, Inquisidor y de la Santa Hermandad de San Juan de Jerusalén en Castilla, cuyos restos están enterrados en Cifuentes con enterramiento propio y en la de San Bartolomé de la villa de Henche con heredamientos de Alcaldes a perpetuidad en sus descendientes. Coronas: En plata, un león de sable rampante coronado con corona real de gules. Símbolos. Por la Plata: Limpieza de sangre, inocencia, integridad y riqueza, calidades las de esta familia concedidas por sus Reyes, después e D. Pelayo. Por el León: Significa bravura y valentía por la mucha que probaron estos Caballeros exaltando la fe Católica desde inmemorable tiempo y el de ser negro representa prudencia, firmeza, obediencia y vigor. Por la corona: Por insignia del Rey: significa premio al esfuerzo y virtud valerosa; premio que mereció esta familia de Henche como conquistadores de estas villas en el partido judicial de Cifuentes. Certificación de Armas expedida en Madrid a 30 de abril de 1482 por el Rey de Armas de su Majestad Don Fernando el Católico y de la Sagrada Orden de San Juan en las de Castilla y León, Don Alfonso Guerra y Villegas para Don Gaspar Román Henche, natural de Moranchel. (Es copia del investigador Genealógico-Heráldico, Tomas Martínez, el 24 de julio de 1947, a petición de Don Angel Henche Martínez residente en Valencia.) Hemos querido hablar solamente de los antecedentes históricos de este bonito pueblo. Y aunque poco hay que hablar ahora de nuestros pueblos, porque el éxodo a la ciudad los dejando sin habitantes, queremos visitarle para hablar por nuestra cuenta de sus bellezas naturales y de su historia; esta historia que hoy nos remite el vecino de esta localidad, Don Pedro Picazo, y que es de las más interesantes que hemos podido encontrar, entre las que se refieren a los pueblos de nuestra tierra bella y tan abandonada. HENCHE, municipio y villa de la provincia de Guadalajara, en el límite norte de la Alcarria, del subsector de Cifuentes, de 23,4 KM2 de extensión, y emplazada a 832 m de altitud. Supone expresión mínima de asentamiento humano, por cuanto en el censo de 1981 aparece con 32 habitantes. En 1970 censaba 67 hab, y 264 habitantes en 1960. Las encinas, robles y matorral de aromáticas dominan el paisaje. Cuenta con un pequeño regadío, 700 hectáreas de secano cerealista y algo de viñedo (40 Ha.). Arte:
HENCHE, es también un apellido
tomado del nombre de esta villa, que existía en el siglo XVIII en
Alocén y Belinchón (Guadalajara), en las formas Enche y Denche.
Ubicación El núcleo se sitúa
en las laderas que descienden suavemente desde los páramos de la
Alcarria hasta el río Tajo que, ya en esta zona, se ha convertido
en la cola del embalse de Entrepeñas.
Datos históricos Tras la reconquista de la zona,
a finales del siglo XI, perteneció Henche al Común de Villa
y Tierra de Atienza.
Iglesia de una sola nave de planta rectangular, con coro alto a los pies. La cabecera se compone de presbiterio recto y ábside semicircular. La espadaña se sitúa en la fachada oeste. Posteriores a la planta romántica son dos cuerpos añadidos en la fachada sur de la iglesia, uno anejo a la cabecera que actúa como sacristía y el otro situado a los pies de la nave, antiguo baptisterio hoy utilizado como trastero, que tiene su acceso desde el sotocoro. Entre estos dos cuerpos añadidos, en ese mismo lado sur se encuentra la portada de ingreso a la iglesia. Este edificio, como la mayor parte de los románicos de la provincia, sufrió una sobreelevación tanto de la nave como de la cabecera de lo que queda como muestra la cornisa románica que se conserva en el ábside y que marcaría la altura original con que se construyo el edificio. La cubierta de la iglesia, en el interior, se hace mediante artesonado de madera. En la nave, el artesonado es más simple que el de la cabecera. Tiene forma de artesa invertida y se sitúa sobre una armadura de par y nudillo en la que algún tirante se deja ver tras los arcos apuntados. El artesonado de la cabecera cubre
tanto el ábside como el presbiterio y tiene una base octogonal.
El paso de la nave al presbiterio se resuelve, como es habitual en todas estas iglesias, por un arco triunfal de medio punto enlucido de yeso que en su parte inferior conserva restos de sillar.
El material utilizado en la construcción del edificio es la mampostería con remates de sillar en las esquinas y en algún contrafuerte, así como en el cuerpo superior de la espadaña. La cubrición se realiza a dos aguas sobre estructura de madera con teja cerámica curva. Los vuelos de los aleros se resuelven, en la fachada sur y en el ábside, mediante dos roscas de teja vuelta mientras que, en la fachada norte, se conserva la cornisa de piedra sobre canecillos. La cubierta de los cuerpos adosados se realiza a un agua y se remata con un vuelo de alero de una rosca de teja vuelta. En la fachada sur de la iglesia, entre los dos cuerpos añadidos, se abre la portada de ingreso situada sobre un cuerpo recrecido de sillar que se resuelve mediante cuatro arquivoltas apuntadas y decoradas, a excepción de la interior, con cordoncillo liso, todo ello rematado con un recercado con decoración de bolas. Estas arquivoltas descansan sobre cornisa y columnas (de las que sólo se conserva una en el lado derecho), rematadas con capitel de sencilla decoración foliácea. Posiblemente en este lado sur existió un atrio que cobijara la portada, del que serían restos los tres escalones de piedra que dan paso al espacio de la portada. Se remata esta fachada sur con un vuelo de alero de dos roscas de teja vuelta. El ábside, semicircular y sobreelevado, presenta la particularidad de conservar la cornisa románica con sus canecillos de piedra en lo que sería la altura original de la iglesia. Sobre esta cornisa se sitúa el paño de elevación rematado con alero de dos roscas de teja vuelta. En el ábside se han abierto huecos de iluminación en época posterior. En el lado norte de la iglesia el vuelo del alero descansa sobre cornisa de piedra y canecillos sin decorar. Posiblemente formó parte de la cornisa original de toda la iglesia que fue reutilizada cuando se realizó la sobreelevación, ya que presenta idénticas características a la cornisa y canecillos conservados en el ábside. En la fachada oeste, a los pies
de la iglesia, se eleva la espadaña, formada por dos cuerpos; el
inferior, de mampostería con remates de sillar, en el que se ha
abierto un hueco de iluminación, y el superior, de sillería,
en el que se abren dos huecos para las campanas mediante arco de medio
punto que apoya en moldura que recorre el cuerpo a la altura del arranque
de los arcos. Se remata de forma triangular, con cornisa y, en los laterales,
dos aletones rectos, también rematados en cornisa.
Virgen de la Soledad, popular. Santa
Rita, San Antonio de Padua, San José, Sagrados Corazones y Virgen
de Fátima, siglo XX.
Ermita de San Bartolomé. En el despoblado de Manjanares.
Barroca, cuadrada tipo siglo XVI con pórtico sobre columnas toscadas
y muros de mampostería. Puerta con arco de medio punto con dovelas.
Encima de la clave tiene un cuchillo, símbolo de San Bartolomé.
Todo lo antes dicho hace de Henche
un lugar agradable como remanso paisajístico y de paz, que bien
merece una visita sin los agobios ni premuras a los que en otros lugares
los tiempos y las prisas nos obligan.
Texto publicado en el libro "Encuentros Culturales. 1996" |