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En
un suave recuesto al pie del alto cerro, en las proximidades del Tajo,
y en plena Alcarria de olivos y tomillares, se encuentra hoy el próspero
Sacedón, cuyo origen, muy remoto, se pierde en la noche de los tiempos.
Quieren las tradiciones que fuera un lugar importante y muy poblado primero
por íberos y luego por romanos. El caso es que sólo consta
su existencia cierta en la Baja Edad Media, en que aparece como aldea de
la jurisdicción de Huete, formando parte de su Común de Villa
y Tierra. A esta población alcarreña, tan importante durante
los siglos medievales y aún posteriores, se halla ligado Sacedón
en la primera parte de su historia.
Se independiza después, en 1553, adquiriendo por voluntad del Emperador Carlos I el título de Villa que fue confirmado por Reyes posteriores, y, especialmente, por Felipe V en 1742. A partir del siglo XVII fue mayorazgo de la casa del Infantado, perteneciendo, en principio, a Don Gaspar de Sandoval Silva de Mendoza y de la Cerda, hermano del Duque a quien luego pasó. En el siglo XVIII, durante la Guerra de Sucesión, sufrió tantos destrozos que quedó prácticamente despoblado. Hoy ha conseguido levantar notablemente su economía y actividad, debido, en gran parte, a la construcción en su término municipal del embalse de Entrepeñas, y la consiguiente creación, a lo largo de centenares de kilómetros de costa, de numerosos complejos urbanísticos y de recreo.
En lo alto del cerro de la Coronilla, y como obsequio de la Confederación Hidrográfica del Tajo al terminar los embalses de Entrepeñas y Buendía se erigió, en 1956, un grandioso monumento al Sagrado Corazón de Jesús, que consta de alto graderío, arcadas de piedra y, sobre ellas, un pedestal que sirve de peana a una estatua de Cristo de cinco metros y medio. La altura total del monumento es de veintitrés metros. Fue su autor Domingo Díaz-Ambrona, y el escultor de la imagen el murciano Nicolás Martínez. El embalse de Entrepeñas, obra magna de la ingeniería hidráulica española, se construyó para la producción de energía eléctrica represando las aguas del río Tajo en un lugar especialmente angosto de su trayecto, lugar que ya desde muy antiguo estaba rodeado de leyendas por lo tenebroso de su entorno. En la parte baja de las llamadas “Peñas del Infierno” se encuentra aún el viejo puente de piedra que cruza el río. El panorama, a pesar de la construcción del embalse, residencias y jardines accesorios, continúa siendo de inolvidable belleza.
También es preciso mencionar cómo en el término de Sacedón, a ocho kilómetros de la villa, en una vaguada afluente del Guadiela, se encontraban los baños que fueron aprovechados desde la más remota antigüedad por los romanos (que lo llamaron Thérmida), por los árabes (Salambir) y luego por otros muchos personajes, como el Gran Capitán, que en ellas curó el reumatismo que padecía. Desde el siglo XV aproximadamente, a Sacedón se le ponía como apellido “de los Baños”, pues la fama de estos fue creciendo, hasta que en el siglo XIX comenzó a utilizarlos la familia Real, que acudió por primera vez en 1814. Fernando VII decidió construir allí un palacio y una colonia, La Isabela, en honor de su esposa la reina Isabel de Braganza. El lugar fue rápidamente acondicionado, poblándose con una urbanización perfecta, de rectas calles, anchas plazas y edificios magníficos. De todo ello queda sólo algún plano y unas cuantas fotografías, ya que desapareció bajo las aguas del embalse de Buendía, en las que los submarinistas pueden encontrar el espectáculo inédito de un pueblo borbónico cubierto de algas y tamizado de la grisácea luz de las profundidades acuáticas. En el Sacedón actual todavía se encuentran vestigios de lo que fue, en la primera mitad del siglo. Mediante distintas fuentes escritas como “Viajes a la Alcarria” y “El diccionario de Madoz”, podemos recrear su entorno paisajístico, su importancia demográfica, las relaciones sociales, el aspecto del pueblo, la diversificación de sus actividades económicas. En este sentido Madoz hace una larga lista de lo que se producía, comercializaba, cazaba, pescaba o criaba: “Sacedón producía vino, aceite, trigo, legumbres, cáñamo, alazor, miel, cera, toda clase de hortalizas, algunas frutas, leñas de combustible y carboneo, y buenos pastos, con los que mantiene ganado lanar, cabrío, vacuno, mular y asnal: abunda la caza de perdices, no faltan liebres, conejos y algunos corzos; en el Tajo, Guadiela y arroyo Reabo se crían barbos, truchas y anguilas. Además de bastantes molinos harineros, y de aceite, hay en el Recuenco fábrica de vidrios planos y huecos, en otros puntos, de teja, ladrillo y cántaros, también tejedores de lienzos ordinarios, esparto en ruedas y sogas, y en lo general no faltan aquellos oficios y artes mecánicas más indispensables. También se dedican a la arriería.” Por su parte, el Premio Nobel de Literatura, Camilo José Cela, dice en su “Viaje a la Alcarria”: “A medida que el viajero se va acercando a Sacedón va viendo los viñedos y los bueyes tirando del arado. Pasan carros de mulas para arriba y para abajo y, de vez en cuando, pasa un camión cargado hasta los topes, a veces la Guardia Civil detiene algún camión; el estraperlo suele llevarlo debajo de carga. El terreno se va poblando y, a legua y media aún de Sacedón, se empieza el viajero a encontrar con las gentes que vuelven del campo, caminando por la cuneta en grupos de tres o cuatro, con la azada al hombro, el perrillo detrás y, algunos con dorada calabaza en bandolera o colgada del cinturón. Es la caída de la tarde y, al final, el tránsito de la carretera parece el de una calle de la ciudad, sólo que todos en la misma dirección... Sacedón, que está rodeado de campos de trigo verde y lozano, parece un pueblo importante y muy industrioso. El caserío se extiende bastante y la torre de la iglesia destaca airosa sobre todo él...
Sacedón es un pueblo hermoso y calles anchas, abiertas. Hay varias casas de tres pisos y muchos comercios bien abastecidos.” Este municipio de la provincia de Guadalajara, situado en el área centro-oriental de la Meseta, de 113 km2 de extensión y villa cabecera de la subcomarca de los embalses; emplazada a 740 m de altitud, al pie del flanco oriental del anticlinal cretácido de la sierra de Altomira, está avenada por el norte por el río Tajo, represado en el imponente embalse de Entrepeñas, situándose al sur la cola del embalse de Buendía, sobre el curso del Guadiela. Las centrales, instaladas en estos embalses, Entrepeñas y Buendía, son de gran potencia, que junto a las centrales nucleares de Zorita y Trillo, y las hidroeléctricas de Bolarque, Almoguera y Zorita, constituyen un importante centro energético de gran peso específico en el conjunto del Estado. Distante de Guadalajara (A II) 60 km, es accesible desde Madrid en poco más de una hora y media de automóvil por una buena carretera (N 320), que atraviesa valles profundos y corona típicos páramos alcarreños, la cual une Guadalajara con Cuenca y Albacete. Esta enlaza con la A III, dirección Valencia, en Motilla del Palancar y con la N 301, dirección Alicante, en La Gineta. En su término son abundantes los vestigios prehistóricos, correspondientes al paleolítico inferior, lo que demuestra que fue una de las primeras zonas en ser habitadas por el hombre en la provincia de Guadalajara. La agricultura en este municipio es algo contradictoria. Como profesión principal no es muy importante, aunque sí como complemento, ya que para ocupar sus ratos libres la practican todos. Teniendo en cuenta la superficie censada, el número de parcelas, y que no existen grandes propietarios, es evidente que el municipio se caracteriza por el minifundio. La superficie cultivada es de 10.906 Ha. de las cuales: 1.900, corresponden a labor; 6.274 son olivares; 1.438 viñedos y 1.294 entre pastizales y cereales con unas 4.500 Ha. entre matorral y suelo improductivo.
Hay que resaltar también la calidad de la aceituna que nace en estos suelos, debido a sus cualidades conservantes. La realidad previa a los años 50 queda recogida en la información “del Madoz” así como en los registros del Ayuntamiento. Antes de presentar la evolución que se ha producido desde entonces, es oportuno hacer mención al tipo de industria preexistente, que consigue el autoabastecimiento primario. Las industrias agroalimentarias como los molinos harineros y de aceite, la fábrica de buñuelos y gaseosas o las fábricas de tejas, de jabón y de electricidad, constituían un panorama de lo más diverso y dinámico, como ya describió, en 1949, C. J. Cela. Desde los años 50 la historia se repite y el proceso de desarrollo económico concentrado y el expolio de la fuerza de trabajo afectan de manera clara a esta actividad industrial. Dos procesos paralelos en relación con este ajuste quedan expresados en esta evolución; por un lado la disminución significativa del número de actividades manufactureras que de representar el 29,7 %, en 1940, sobre el total de establecimientos de actividades no agrarias, en la actualidad apenas constituyen el 7,37 %. Por otra parte, el reajuste sectorial se aprecia entre las distintas actividades de este conjunto, y supone un comportamiento diferenciado entre las actividades de materiales de construcción, que se han mantenido en un mínimo representado por la fábrica de mármoles, la desaparición de más de diez establecimientos de la industria del cuero, calzado y otras confecciones, y el comportamiento de la industria alimentaria, que después de una crisis entre los años 50 y 60 se mantiene con carácter residual pero con mayor número de establecimientos. Mientras las industrias vinculadas con la actividad constructiva y la madera parecían tener una salida más o menos clara asegurada por el desarrollo turístico, las industrias del cuero y confección desaparecieron con el éxodo rural de los años 50 y la extensión de los mercados urbanos, gracias a la mejora del sistema de comunicaciones. En concreto Sacedón se caracteriza por una estructura empresarial propia de la pequeña empresa de carácter familiar y endógena en cuanto a la procedencia de sus capitales, con número de trabajadores que no suele superar en ningún caso los 15 empleos y un mercado claramente local. La residencia secundaria y el turismo residencial han sido, y son, los pilares básicos de la vida económica en este municipio. Tanto las grandes urbanizaciones como la remodelación puntual del casco urbano, han supuesto una de las máximas aportaciones tanto en pesetas invertidas como en el número de arreglos generados.
El carácter de cabecera comarcal que desde antaño tiene Sacedón, reforzado por la anexión de Córcoles en 1969, ha sido pieza clave en la diversidad de rentas existente desde finales del siglo pasado. Con el proceso de concentración económica de los años 50 y la masiva despoblación de las zonas rurales, se produjo un proceso de concentración de servicios en las cabeceras comarcales; el abandono de los pueblos supuso el descenso del umbral mínimo para la existencia de comercios. Por otra parte, uno de los momentos más relevantes en la evolución del comercio fue, como ya hemos dicho, la construcción del denominado “Mar de Castilla”, que conllevó la aparición del turismo. Desde ese momento se produjo un desarrollo creciente de la hostelería, dentro del contexto de terciarización de la economía y el incremento de los servicios tanto públicos como privados. Los servicios educativos están representados en Sacedón por un colegio público, la “La Isabela”, construido sobre el viejo colegio público donde se impartía enseñanza primaria y que anteriormente estaba ocupado por una fábrica de aceite. Asisten a este colegio alumnos de otros pueblos como: Córcoles, Alcocer, Casasana, Millana, Pareja, Alocén y Auñón, quienes se desplazan diariamente al centro en autobús. El porcentaje de alumnos que continúan estudiando tras finalizar el ciclo de la Educación Primaria en Pastrana, Guadalajara y algunos en Madrid, es del 60 %. Debido a que el Instituto de Secundaria de Pastrana se abastece en gran número de estudiantes de Sacedón, el Ayuntamiento ha decidido hacer un esfuerzo económico, rehabilitando el antiguo edificio de las escuelas, que permitirá impartir los cuatro cursos de la Enseñanza Secundaria Obligatoria en el propio municipio. Sacedón cuenta también con un centro médico de medicina general con consulta diaria en la Villa y en el resto de los núcleos. El servicio de ambulancias está formado por tres vehículos pertenecientes a una empresa, la misma que posee la contrata de la Seguridad Social, así como los dos vehículos del puesto de la Cruz Roja. El servicio sanitario se completa con un veterinario y una farmacia bien abastecida. Un centro de reciente construcción es la Residencia de Ancianos sufragada por la Junta de Comunidades de Castilla La Mancha y gestionada por Mensajeros de la Paz; recoge alrededor de 20 ancianos de distintas zonas de la provincia ya que la asignación de las plazas corresponde en un 75 % a la Junta y en un 25 % al Ayuntamiento. En los
locales del ayuntamiento, se realizan periódicamente actos culturales
como exposiciones de pintura, puesta en escena de obras de teatro, organizados
en su mayoría por la Asociación Cultural existente, que cuenta
con 200 socios aproximadamente. También hay una biblioteca municipal.
En cuanto al equipamiento deportivo, disfruta el municipio de campo de
fútbol, polideportivo cubierto, frontón municipal y los correspondientes
al colegio público.
Texto publicado en el libro
"Encuentros Culturales. 1999"
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